 La electroporación consiste en la aplicación de breves impulsos de voltaje sobre las células y tejidos. Estos impulsos eléctricos especiales actúan en las membranas de las células y más concretamente en los espacios intercelulares lipídicos, provocando cambios moleculares que llevan a la formación de ultramicroporos, que en su conjunto, aumentan la permeabilidad cutánea, hasta 400 veces.
El pasaje intercelular de la sustancia se completa por ósmosis. Los principios activos introducidos deben ser vehiculizados en forma de liposomas, para que la afinidad con la membrana esté asegurada.
La electroforesis se aplica al transporte de sustancias a través de la piel mediante una corriente continua. Esta corriente continua produce, por efecto químico, la repulsión eléctrica de las moléculas facilitando el pasaje de las mismas hacia el interior celular (moléculas de igual carga se repulsan). El desvío de estas moléculas cargadas (iones) provoca, de forma temporal, la generación de canales líquidos entre las células y la apertura de poros en la bicapa fosfolipídica de la
membrana celular.
De esta manera permitimos el ingreso de macromoléculas, sustancias neutras y con carga eléctrica, a diferencia de la iontoforesis que requiere de sustancias con carga y su ingreso a partir de poros ya preexistentes como glándulas sebáceas y folículos pilosos. Además, existe el riesgo de irritación de la piel por alteración del Ph.
Fuente: Body Health |