 Llegó el mes de Noviembre y con él un gran desafío: Planear las tan ansiadas vacaciones de verano; ese tiempo destinado a cortar con la rutina que nos oprime día tras día.
Cuando nosotros éramos chicos sólo alcanzaba con pensar a qué lugar ir y en donde dormiríamos. No eran muchas las opciones que existían, sólo algunos destinos tradicionales como Mar del Plata, Córdoba, Bariloche, Cataratas y algún otro. Hoy en día la elección es mucho más difícil ya que, por suerte, las opciones son bastantes más variadas. Muchos lugares fueron descubiertos recientemente por el turismo. También se han enriquecido las propuestas de alojamiento, las actividades a realizar, las ofertas de consumo, etc.
Todo lo anteriormente mencionado contribuye a hacer de la planificación de las vacaciones un desafío arduo y difícil que nos exige parte de la energía personal que en este momento del año ya escasea.
El tiempo de vacaciones aparece idealizado y las expectativas con respecto a él pueden resultar desmedidas pudiendo generar gran frustración cuando finalmente no pueden ser alcanzadas.
Es necesario encontrar el equilibrio entre los dos extremos: La improvisación, que nos puede acarrear un mal momento como, por ejemplo, no encontrar un lugar donde dormir
Según la especialista, las vacaciones aparecen asociadas con el consumo, como un producto más. Es por eso que los que no salen de viaje creen que no están de vacaciones. “En este tiempo de crisis, lo recomendable es bajar el nivel de ansiedad y no entrar en el consumo desmedido”, agregó. “La ansiedad es un sentimiento anticipatorio que no deja disfrutar el presente ni tampoco lo que se viene”, explicó Aiziczon.
Preparar un listado de restaurantes, de lugares para visitar y de actividades que se quieren hacer termina creando una dependencia que no va a permitir la relajación. “Al final esto resulta muy cansador porque uno debe cumplir con lo que ha planificado, ajustándose a lo que termina siendo una rutina más”, agregó el psicólogo.
Busca de un cambio de aire puede resultar insuficiente si, además, se cargan celulares, notebooks, palms y otras herramientas que con el mundo laboral. Hay quienes apenas llegan al lugar de veraneo comienzan a averiguar dónde queda el ciber más cercano. Es mejor evitar que el ringtone interrumpa la relajación.
Aprender a desenchufarse no es tarea fácil, pero si se logra un buen descanso, entonces no resultará tan traumática la vuelta a la rutina diaria.
Sabrina Suarez
Psicóloga
sabrisuarez79@hotmail.com
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